Terminamos en junio la rehabilitación integral de un edificio de viviendas de 1898 en Barrenkale. Doce meses de obra, seis viviendas, fachada catalogada con protección ambiental.
El orden de los trabajos
Primero el apeo y la consolidación estructural: nada se toca mientras el edificio no esté seguro. Después la cubierta, para cortar la entrada de agua cuanto antes. Solo entonces empiezan las viviendas, y la fachada se deja para el final, cuando ya no va a subir ni bajar un solo material por ella.
Lo que cambió durante la obra
Dos cosas, y las dos aparecieron al abrir:
- Tres cabezas de vigueta más de las previstas, podridas bajo el encuentro con la fachada trasera.
- Un arco de descarga tapado en los años sesenta que apareció al picar el revoco del portal. Se restauró y quedó a la vista: no estaba en el proyecto y es lo que más le gusta a todo el mundo del resultado.
Por eso una rehabilitación lleva partida de imprevistos. No es un colchón para cubrirse: es una certeza estadística.
Doce meses en cifras: 340 m² de fachada, 62 ml de forjado reforzado, 11 ventanas restauradas y 4 sustituidas, y una calle de tres metros y medio por la que tuvo que entrar todo.