Cinco preguntas antes de encargar un informe pericial
Un peritaje mal encargado no sirve ante un juez, ante una aseguradora ni ante la comunidad. Esto es lo que conviene aclarar antes de firmar.
Nos llegan bastantes informes periciales de otros técnicos para segunda opinión. Los que no sirven suelen fallar por lo mismo: se encargaron sin decidir para qué eran.
1. ¿Para quién es el informe?
No se escribe igual para una aseguradora, para un juzgado o para convencer a una comunidad de vecinos. El destinatario decide el nivel de prueba, el lenguaje y hasta la extensión.
2. ¿Qué pregunta exacta tiene que responder?
«Ver qué pasa con las humedades» no es un encargo. «Determinar el origen de las humedades del bajo izquierda y si son imputables a la obra de la cubierta de 2024» sí lo es.
3. ¿Qué pruebas están autorizadas?
¿Se puede abrir? ¿Se puede acceder a la vivienda del vecino? ¿Hay presupuesto para ensayos de laboratorio? Un perito sin acceso escribe conjeturas, y una conjetura se desmonta sola.
4. ¿Hay plazo procesal?
Si el informe va a un procedimiento, la fecha manda sobre todo lo demás. Conviene saberla antes de empezar, no a mitad.
5. ¿Incluye ratificación?
Comparecer en sala es trabajo aparte, y el precio debe decirlo con claridad desde el principio. Un informe sin ratificación puede quedarse en nada justo el día que importa.
Y una que nunca se hace
¿Qué pasa si el resultado no te favorece? Un perito serio contesta lo que ve. Si el encargo sólo sirve cuando la conclusión es una, lo que se busca no es un peritaje.