Una ficha de protección es un folio y medio con letra pequeña. De todo lo que dice, hay tres campos que condicionan el proyecto entero.
1. El grado de protección
Integral, estructural o ambiental. Determina si la protección alcanza al edificio completo, a su sistema estructural y envolvente, o sólo a su imagen exterior. Todo lo demás se lee a la luz de este campo.
2. Los elementos catalogados expresamente
Cuando la ficha nombra una escalera, una portada o unos huecos, esos elementos salen del terreno de lo negociable. Se conservan, se restauran y se documentan. Y no pueden servir de apoyo a instalaciones nuevas.
3. Las obras permitidas y las prohibidas
Aquí está lo que casi siempre se lee por encima: el listado de obras autorizadas por categoría. Un mismo edificio puede admitir consolidación y restauración, y tener prohibida la reestructuración parcial.
Cómo lo llevamos al modelo
Cada elemento del modelo BIM se etiqueta con su condición de protección, y esa etiqueta viaja con él hasta la medición. Si alguien intenta demoler en el modelo algo protegido, salta.
Así queda registrado en el fichero de propiedades del proyecto:
Tres campos y ya sabes casi todo: grado de protección, obras permitidas y obras prohibidas. El resto de la ficha matiza; esos tres deciden.