Visita técnica en la calle Ronda: lo que encontramos en dos horas
La comunidad nos llamó por una grieta en el hueco de la escalera que llevaba dos años creciendo. Quedamos un martes a las nueve y salimos a las once con el diagnóstico hecho.
Lo que se mira en una visita técnica
- La grieta: trazado, ancho, si atraviesa el muro, si corta la moldura o la bordea.
- El entorno de la grieta: puertas que rozan, rodapiés separados, solados abiertos.
- El sótano y la cubierta, siempre. Casi ningún problema empieza donde se ve.
- Los vecinos: quién la vio primero y cuándo. La cronología vale tanto como la fisurometría.
Lo que encontramos
La grieta no era estructural. Seguía exactamente la junta entre el muro de carga original y un tabique añadido en una reforma de los años setenta, y se abría cada verano. Dilatación diferencial, no asiento.
Lo que sí era un problema: el canalón posterior, que llevaba años descargando contra la fábrica. Ahí sí había pérdida de sección en el mortero y un principio de pudrición en dos cabezas de vigueta.
Los vecinos llevaban dos años mirando la grieta equivocada. La buena estaba en el patio, y no se veía desde ninguna vivienda.
Cómo quedó
Sellado elástico en la junta —reversible, y señalizado en el acta para que dentro de diez años nadie lo confunda con una reparación estructural—, sustitución del canalón, y refuerzo de las dos cabezas de vigueta. Presupuesto final: menos de la quinta parte de lo que se temía la comunidad.
Dos horas de visita ahorran dos meses de discusión sobre quién paga qué.
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